El croata Luka Modric fue elegido como el mejor jugador de la Copa del Mundo Rusia 2018. Su juego fue la de un estratega con todas las letras. Hizo jugar, jugó y fue sacrificado. Se supo poner el equipo al hombro cuando más se lo necesito. Tal vez en la final ante Francia no brilló, ya que llegó diezmado físicamente. Pero su fútbol de gala quedará en los libros de historia y un merecido Balón de Oro.
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