Por las lluvias, Córdoba registra la menor superficie quemada por incendios en 25 años
Córdoba se encamina a registrar la menor superficie quemada por incendios en los últimos 25 años, con unas 7.800 hectáreas afectadas hasta el momento. El balance combina condiciones climáticas favorables con mejoras en la detección de los focos y en la velocidad de respuesta de los equipos de emergencia.
El vocero de la Secretaría de Gestión de Riesgo Climático de la Provincia, Roberto Schreiner, explicó que la disminución de la superficie alcanzada por el fuego no significa que haya bajado la cantidad de incendios. Según precisó, el último informe de IDECOR permite observar esa diferencia.
"Hubo muchos incendios, pero hubo pocas hectáreas quemadas. Aproximadamente el 70% de esos incendios no llegaron a ser más de diez hectáreas quemadas", señaló. El funcionario comparó las cerca de 7.800 hectáreas actuales con un mínimo anterior de unas 10.100 hectáreas.
Schreiner destacó la planificación conjunta entre el Observatorio Hidrometeorológico, la Policía, la Dirección Provincial de Aeronáutica, los bomberos voluntarios, el Equipo Técnico de Acción ante Catástrofes (ETAC) y la Dirección del Plan Provincial de Manejo del Fuego.
A ese trabajo se sumó la incorporación de tecnología para detectar los focos. En particular, mencionó las cámaras denominadas "faros de conservación", que permiten advertir con mayor rapidez la presencia de fuego y activar el despliegue de los recursos.
"Uno de los secretos que tiene esta manera de combatir rápidamente los incendios es estar preparados, y las alertas tempranas funcionan", sostuvo.
El vocero también valoró la difusión del índice de riesgo de incendios forestales y el acompañamiento para comunicar esas condiciones. Además, destacó una mayor concientización de la población: "La gente está llamando más".
Según explicó, la combinación de esos factores contribuye a limitar el avance del fuego. En ese sentido, insistió en distinguir la cantidad de focos que se producen de la extensión que finalmente resulta afectada.
Schreiner reconoció, además, el aporte de las lluvias registradas durante el invierno y vinculó esas condiciones con el fenómeno de El Niño. Sin embargo, advirtió que el riesgo puede volver a elevarse poco después de una precipitación.
Como ejemplo, recordó una situación en la que dejó de llover un domingo y, apenas 48 horas después, ya había riesgo extremo de incendios, una condición que se mantuvo durante cinco días.
"Allí es donde se planifica y se prepara para evitar que estos incendios se desarrollen", explicó.
La Provincia también prepara el sistema de alerta temprana ante posibles crecidas de los ríos. Ese trabajo apunta al período de mayores precipitaciones previsto para diciembre, en el marco del fenómeno de El Niño.
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