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Un reciente estudio indica que el aumento de la temperatura global podría resultar en granizo de mayor tamaño y más destructivo. El cambio climático, impulsado por la quema de combustibles fósiles, generará condiciones atmosféricas más inestables que favorecen la formación de granizo. 

Según el análisis publicado en la revista Nature, se espera que las tormentas que produzcan granizo de más de 5 centímetros aumenten entre un 38% y un 47% hacia finales de este siglo, dependiendo de las emisiones de gases de efecto invernadero.

En contraste, las tormentas que generan granizo de menor tamaño se reducirán entre un 4% y un 8%. Aunque el granizo generalmente no representa una amenaza directa para la vida humana, sus costos son significativos. 

En Estados Unidos, los daños por granizo alcanzan aproximadamente los 10.000 millones de dólares anuales, mientras que a nivel global se estiman en 80.000 millones, según el coautor del estudio, John Allen, profesor de meteorología en la Universidad Central de Michigan.

El impacto del granizo se siente de manera más intensa que el de los tornados, y sus costos superan los de varios huracanes. Allen mencionó que hemos sido testigos de un aumento en el tamaño de las piedras de granizo en los últimos años, lo que plantea preocupaciones sobre la resistencia de la infraestructura actual. "No estamos adaptando nuestro entorno para ser resilientes al granizo", afirmó, señalando que esto no se incluye en los códigos de construcción en Estados Unidos ni a nivel internacional.

Las simulaciones por computadora realizadas por Allen sugieren que el cambio climático provocará un incremento en la proporción de piedras de granizo más grandes, las cuales son las más destructivas. Las piedras más grandes impactan con mayor fuerza debido a su peso y velocidad. Aunque el granizo pequeño puede afectar los cultivos, el granizo de 5 centímetros puede causar daños severos a vehículos, techos y paneles solares.

En un clima más cálido, hay más vapor de agua en la atmósfera, lo que aumenta la energía disponible y genera corrientes ascendentes más fuertes, resultando en un mayor número de tormentas eléctricas capaces de producir granizo. Sin embargo, las piedras de granizo más pequeñas tienden a derretirse más debido a la falta de frío en altitudes elevadas, lo que limita su tamaño.

El estudio también destaca que el granizo no es solo un problema local, ya que regiones como Argentina, Europa, Canadá y las llanuras del norte de Estados Unidos verán un aumento en la frecuencia de tormentas de granizo más grandes, mientras que en algunas partes de los trópicos se anticipa una disminución.

Los autores del estudio analizaron el granizo de diferentes tamaños, entre 30 milímetros y más, y evaluaron tres escenarios basados en las emisiones de carbono. En un escenario moderado, se prevé un aumento del 38% en el granizo más grande, mientras que en un escenario más pesimista, el aumento podría llegar al 47%.

Walker Ashley, profesor de meteorología en Northern Illinois, subrayó que esta es una señal climática importante, pero las pérdidas por desastres no dependen únicamente del peligro. A medida que más personas e infraestructura se instalan en zonas propensas al granizo, el riesgo y los daños aumentan. "El cambio climático puede incrementar el potencial de granizo más grande, pero también depende de cómo se construya y use el suelo", concluyó.

Autor: admin