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El pitazo final en el estadio Mario Alberto Kempes desató una felicidad contenida durante generaciones. Belgrano le ganó 3-2 a River y se consagró campeón del Torneo Apertura, en una tarde que quedó grabada para siempre en la historia del fútbol cordobés.

Mientras los jugadores celebraban dentro de la cancha una conquista inolvidable, a varios kilómetros de allí comenzaba otra postal cargada de emoción: los hinchas empezaron a copar hasta la medianoche la zona del Patio Olmos, en el centro de la ciudad.

Apenas terminó el partido, miles de hinchas comenzaron a reunirse a festejar el primer campeonato de Primera División en la historia del club. Junto con barrio Alberdi, el centro se convirtió rápidamente en el epicentro de una celebración popular que mezcló desahogo, orgullo y pertenencia.

Tras el partido, hinchas que recordaron a familiares que ya no están, hubo lágrimas de emoción, amigos que se abrazaron y generaciones enteras que compartieron el mismo sueño cumplido.

No fue un título más este domingo. Belgrano rompió una barrera histórica y se convirtió en el primer campeón cordobés de Primera División del fútbol argentino. Por eso, los festejos tuvieron una carga mucho más profunda que la de una simple alegría deportiva. Uno de esos días que los hinchas contarán durante décadas, con la certeza de haber sido testigos de una página dorada para el club y para Córdoba

Con familias completas en las calles, autos tocando bocina y cánticos que salían desde cada rincón, el centro de la capital provincial se transformó en el centro de la felicidad pirata.

Autor: admin